Ecos de angustia





Hay una voz, un impulso que surge de golpe y busca que realice ciertas cosas. Pero cuando las realizo, debo pasar a otra y a otra, sin lograr un verdadero objetivo. Creo que eso se debe a que si voy y hago algo específico, sencillamente al terminarlo, me quedare sin poder hacer otra cosa y vendrá la gran pregunta ¿Qué hago ahora? Debido a que se produce una sensación de angustia o de insatisfacción. Realmente no estoy sintiéndome satisfecho o cómodo con lo que realizo, pero ahí está el truco. Hacer una infinidad de cosas sin terminarlas para no tener que nunca sentirse vació.
Ayer en la noche, estaba satisfecho, pero necesitaba algo, consumir algo que me produjera placer antes de ir a la cama. Algo dulce, algo salado, pero que me produjera cierto placer. Después me cuestione a que se debía tal necesidad de hacerlo. No iba a morir, no iba a llorar, o sufrir realmente, pero una idea, un deseo surgió y creció hasta buscar algo que me calmara.
Fue ahí que me di cuenta, que no hacia eso para sentir placer, sino que lo hacía para aliviar la angustia. Comer maní salado o una galleta con chocolate, no es lo que más me apetece o disfruto al comer. Pero si me calmaba la angustia. ¿A qué se debe esa angustia?
Hoy me encontré solo en la casa y tenía más de 30 minutos de ocio, antes de ir a una reunión ¿Qué haría? Se me vinieron cosas a la cabeza que no podría hacer con otras personas. Pero no era algo que realmente disfrutaría, no me daría el tiempo, o prepara las cosas para disfrutarlas. Solo era para tener en la mente que hice algo, que no podía hacer cuando había otras personas. Eso era el placer, y no el acto mismo, que disfrutaría más si lo tomara con la calma necesaria.
Si me pongo a pensar, no es un imperativo realizar algo que me otorgue un breve placer abstracto o un placer físico, que no es más que la calma de la angustia. Pero vuelvo a la pregunta anterior ¿A qué se debe esta angustia?
Encender el televisor, poner música, ver películas, comer algo dulce o salado. Nada de aquello es importante, pero si lo es para evitar el vacío. Ahora estoy escribiendo y quizás no siento el vacío, pero si dejara de escribir en un momento y tendré que sentirlo. Pero esta vez no reaccionaré, no dormiré tampoco, y menos lucharé como si fuera un adversario. Solo hay decisiones, y prefiero tomar la mejor. Cuando pierda la angustia: ¿perderé los vicios y las cadenas que me sujetan hacia necesidades ilusorias? O ¿debo primero dejar los vicios y mis apegos para poder perder la angustia? De todas manera, algo debo hacer, ya que no me llevan a la felicidad, solo a ignorar el cuestionamiento del porque aún no me siento feliz.

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